El sangrado de encías genera sequedad bucal, además de mal sabor y aliento. Puede ser producto de una serie de causas, como deficiencia de algún nutriente en tu organismo, mala higiene bucal o incluso síntoma de una enfermedad importante. Una dieta saludable y un correcto cepillado deberían bastar para contrarrestar este padecimiento, que puede tener indeseadas consecuencias si no se trata a tiempo.

Una de las principales causas es la acumulación de placa en la línea gingival (gingivitis), donde el diente se encuentra con la encía, debido a que no se logra remover con el cepillado. Junto al sangrado se le puede sumar la inflamación de las encías como otro síntoma. Si no se trata de forma adecuada, la placa se endurece y se puede convertir en sarro, que sólo ocasiona el aumento del sangrado y, posteriormente, periodontitis.

Las principales consecuencias de la periodontitis es el mal aliento y la recesión de las encías, que puede desencadenar en el debilitamiento del hueso maxilar, el aflojamiento y posterior caída de las piezas dentales. Una grave periodontitis puede aumentar el riesgo de otras condiciones de la salud debido a su naturaleza inflamatoria, algunas de ellas son ataques al corazón, aterosclerosis y disfunción eréctil. En este punto, la única solución es comenzar el tratamiento con un especialista.

Si estas causas de sangrado de encías son descartadas, hay que estar conscientes de que puede ser síntoma de otras enfermedades, poco o nada relacionadas con el área bucal. Algunos de los padecimientos que pueden estar latentes son:

Diabetes: enfermedad metabólica con la producción y absorción del azúcar en la sangre.

Desnutrición: falta de nutrientes en la dieta diaria.

La deficiencia de vitamina C: conocida como escorbuto, sus síntomas incluyen letargo, dificultad para respirar y dolor en los huesos.

La deficiencia de vitamina K: vitamina importante para la coagulación de la sangre.

Leucemia: cáncer a la sangre o médula ósea.
Prevención

La correcta higiene bocal es un punto fundamental para evitar gingivitis y periodontitis, por lo que se recomienda hacer un hábito el correcto cepillado luego de cada comida e incluir hilo dental en la rutina. Además, hay otras recomendaciones como tomar agua luego de las comidas y disminuir o eliminar el consumo de cigarrillos y productos de tabaco.

Por otra parte, una buena dieta puede evitar el sangrado, es indispensable el consumo de:

Vitamina C: Presente en naranjas, limones y pomelos.

Vitamina K: Plátanos, espinacas y acelgas.

Agua: Puede ayudar al desprendimiento de restos de alimentos luego de comer, ayudando a evitar que las bacterias causen placa.

Frutas y vegetales fibrosos: Su consumo tiene un efecto similar al de cepillado, aunque no tan prolijo, al remover escombros de los dientes. Fresas, manzana y apio son algunas de ellas.

Un correcto cepillado siempre será el mejor aliado a la hora de la prevención. Se debe efectuar tres veces al día como mínimo o luego de cada comida importante y debe tomar por lo menos 2 minutos y no más 4 (un cepillado excesivo puede debilitar el esmalte dental). No hay que dejar de lado ninguna pieza dental durante el proceso, siempre con movimientos verticales, por la cara externa e interna de los dientes. Utilizar hilo dental ayudará a remover residuos entre los dientes.

El cepillo de dientes debe renovarse cada 3 semanas. Se debe visitar al odontólogo por lo menos dos veces al año, aprovechando la oportunidad para que realice una limpieza, y compruebe el estado de tu dentadura y encías.

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