Un estudio del servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Valencia revela que el riesgo de desarrollar hipertensión es más alto en los niños que en las niñas, y las causas pueden responder al diferente patrón de crecimiento por sexos y al papel que juegan las hormonas.

El estudio también concluye que los hijos de padres hipertensos tienen mayor riesgo de ser hipertensos que los hijos de padres con valores de presión arterial considerados normales, según un comunicado de Generalitat.

Se trata del primer estudio prospectivo que ha analizado durante la última década el valor pronóstico a largo plazo de la hipertensión enmascarada durante la infancia.

El estudio permite “determinar los factores de los niños con mayor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y poder así revertir la tendencia de esta patología”, ha asegurado Empar Lurbe, jefe del servicio de Pediatría del Hospital General.

Un total de 272 niños sanos de entre 6 y 18 años fueron incluidos en el estudio y a los que se hizo seguimiento de su historia familiar sobre hipertensión arterial, edad, presencia de sobrepeso y presión arterial, entre otros.

Del total, 39 habían ocultado la hipertensión al inicio del estudio, según las fuentes, que han explicado que el desarrollo de la hipertensión fue un 7 % en pacientes hipertensos enmascarados y del 0,6 % en los niños normotensos, de manera que la hipertensión enmascarada en la juventud es precursora de la hipertensión.

Los resultados demostraron que los varones hipertensos enmascarados procedieron a desarrollar la hipertensión con mayor frecuencia que las niñas, 50 % frente a al 17 % de hipertensas enmascaradas.

La importancia de esta investigación reside en la demostración de la necesidad de un diagnóstico y un seguimiento temprano, ya que la hipertensión enmascarada (valores normales de presión arterial en la consulta y elevados durante la actividad normal) en la niñez es precursora de otras patologías.

Lurbe ha destacado la necesidad de actuar “no solo sobre los niños que ya tienen hipertensión sino sobre aquellos en riesgo como son hijos de padres hipertensos o que tienen sobrepeso u obesidad” y en este sentido indica que el estudio “demuestra la importancia de ahondar en el origen de una enfermedad futura desde su génesis”.

Por otro lado, destaca la importancia de desarrollar campañas de prevención desde la infancia que ayuden a evitar el riesgo de padecer diferentes enfermedades en la población adulta.

Los resultados de la investigación, realizada durante diez años en la Unidad contra el riesgo cardiovascular del servicio de Pediatría Hospital General de Valencia, han sido publicados en la revista Hypertension de la Asociación Americana del Corazón.

En la investigación también han colaborado la Universidad de Lovaina (Bélgica) y la Universidad de Maastricht (Holanda).

El estudio refuerza la evidencia del valor de los nuevos métodos para medir la presión arterial en los que la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) se convierte en el modo más útil para el diagnóstico de la hipertensión en niños y adolescentes.

Mediante la utilización de dispositivos que se ajustan al cuerpo se mide de forma automática la presión arterial del niño, cada 20 ó 30 minutos, durante las 24 horas del día mientras realiza sus actividades cotidianas.

De hecho la Unidad contra el riesgo cardiovascular del servicio de Pediatría del General fue pionera en emplear este método desde 1990.

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