Cada mujer es un mundo, y su físico también. Independientemente del peso, la figura femenina puede tener distintas formas, y eso no se puede cambiar. Sin embargo, no está todo perdido. Cada cuerpo puede moldearse, de acuerdo a sus necesidades, a través del ejercicio.

Aunque en general las mujeres tienden a acumular más grasa en las caderas y en la zona del abdomen, no siempre es así. De hecho, una clasificación elaborada por el Ministerio de Sanidad español llegó a la conclusión de que se divide en tres morfotipos en función de las medidas del pecho, la cintura y la cadera. Iván Beltrán, entrenador y monitor del gimnasio ‘Go Fit’ desvela las claves para equilibrar y sacar el lado más perfecto de cada uno de ellos.

Diábolo o reloj de arena
El perímetro del pecho y la cadera superan al de la cintura, más estrecha. Este podría ser el morfotipo más agradecido, en el que una combinación de ejercicio cardiovascular, como correr o montar en bicicleta, unido a actividades anaeróbicas, para tonificar y fortalecer la figura, darían un resultado muy llamativo.

Cilindro
Son los cuerpos en los que las tres partes suelen formar una línea recta, con poca diferencia entre ellas. Aunque dentro de este hay dos tipos. El primero sería en el que, como advierte el entrenador, “la mujer muestra una complexión delgada en las que convendría centrarse en ganar masa muscular para conseguir más curvas y un aspecto más tonificado”. Por otro lado, también pueden ser chicas con una talla grande de pecho y a las que la grasa se les suele acumular principalmente en el abdomen. En estos casos, lo que Iván recomienda es realizar ejercicio aeróbico con cambios de ritmo. Esto ayuda a quemar más grasa, evitando así el aspecto voluminoso.

Campana
La cadera y las piernas son más anchas que el pecho y la cintura. Un truco para equilibrar ambas zonas, además del entrenamiento dedicado a rebajar la parte inferior del cuerpo, es fortalecer el tren superior (hombros, dorsal, trapecio y brazos). Así se conseguiría disimular la diferencia entre ambas medidas, dando lugar a un aspecto más esbelto y natural.

Como explica el entrenador, la genética juega un papel fundamental, y cada mujer es única. Por eso no debería compararse con otra ni desesperarse porque no le gusta su morfotipo. Siempre hay maneras de mejorar y sacar la mejor versión de una misma, y el ejercicio es una de ellas.

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