1- Los días de fiesta son los días de fiesta. No aproveches los días laborables navideños para desayunar turrón. Come normal, sin dietas pero tampoco excesos, en los días que no son festivos.

2- Haz ejercicio. Muchos aprovechamos las Navidades para abandonar el gimnasio hasta mediados de enero bajo el lema “de perdidos al río”. Es un error. Es cierto que sintiéndote hinchado y con pocas ganas de moverte el gimnasio no va a ser el lugar en el que más vas a disfrutar, pero aunque no te ayude a adelgazar sí va a ayudarte no sólo a mantenerte sino a evitar problemas como la retención de líquidos, tan propia de estas fechas en que estamos muchas horas sentados y comemos alimentos muy grasos.

3- En este sentido, es importante drenar. Sustituye los cafés, aunque sea en los días no festivos y al menos alguno de los que te tomas al día, por infusiones diuréticas como la cola de caballo, por ejemplo. Si la acompañas del uso de alguna crema anticelulítica de calidad (en el caso de las chicas) que ayudará a combatir la retención de líquidos el “efecto Navidad” será, tal vez, algo menos devastador.

4- Asegúrate de ir al baño. Son días de ajetreo, de comidas y cenas fuera de casa y ya se sabe que cuando uno no está en su casa a veces nuestra relación con el cuarto de baño se resiente. Los cambios de alimentación de estas fechas también pueden provocar que vayamos al baño con mucha menos frecuencia, así que nuestro consejo es que bajes a la farmacia en busca de un comprimido que mantenga activo tu tránsito intestinal. Escoge uno natural, suave, hay numerosas marcas en el mercado y combínalo con el consumo diario de productos con fibra. Una buena solución puede ser sustituir los cereales del desayuno clásicos por unos integrales.

5- Los días no festivos no sólo no hay que seguir comiendo como si no hubiera un mañana, sino que es recomendable optar por alimentos con muy pocas calorías: brócoli, espinacas, zumos de frutas, pollos y pescados blancos a la plancha…

6- Una caminata tras la comilona… No tienes por qué quedarte toda la tarde sentado en una silla comiendo turrón. Seguro que te es muy fácil convencer a alguno de tus familiares de salir a dar un paseo, aunque sea de una horita, para bajar el ágape.

7- Si eres tú quien cocina, hay varios secretos que te harán reducir cintura: retira en la medida de lo posible la grasa de los alimentos y, también en la medida de lo posible, reparte sobras con el personal, ellos te lo agradecerán porque tendrán táper para el día siguiente y tú te sacarás de encima numerosas calorías vacías. Opta en la medida de lo posible por la repostería casera en lugar de la industrial, y elige antes helados y sorbetes que postres cremosos y, por tanto, supercalóricos.

8- Escucha a tu cuerpo. No comas sin hambre, que es algo que solemos hacer muy a menudo en las cenas navideñas. Cuando creas que has llegado al límite mastica un caramelo, por ejemplo, que te haga poner fin al festín.

9- El alcohol engorda una barbaridad. Si no vas a renunciar a empinar el codo en Navidades opta, en la medida de lo posible, por vinos tintos, que engordan menos que los blancos y muchísimo menos que los licores de alta graduación, que además suelen ir acompañados de bebidas con burbujas.

10- Por último, no uses el viejo truco de aparcar en un rincón de tu armario la ropa que te va justo a la medida. Sabemos que cada año optas por no volver ni a mirar esa ropa que te queda en su punto y que es más efectiva que la mejor de las básculas. Sigue usándola aunque te apriete un poco, pues va a ser el mejor estímulo para no seguir por el camino que vas.

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