Se acerca Navidad y con ella varios días de celebraciones en las que las comidas y las cenas se convierten en los principales protagonistas. Gambas, camarones, percebes, nécoras… Para muchos el marisco es la estrella en estas fechas, por eso ‘Mediterranea Agua de Mar’ ha preparado un de?calogo con las claves esenciales para conseguir un resultado óptimo en su preparación.

A la hora de cocer marisco hay que distinguir si todavía está vivo o no. En el primer caso, se debe introducir en la olla con agua fría y después llevarla a ebullición. En caso de que ya está muerto, habrá que introducirlo en la olla cuando el agua ya esté hirviendo.

Si se compra el marisco vivo se debe guardar en la nevera hasta el momento de su preparación.

Para evitar la subida de precios, existe la opción de comprar el marisco antes de estar en plenas fiestas. En este caso hay que congelarlo nada más comprarlo ya que el resultado final es mejor si se congela cuando todavía está muy fresco.

La mejor opción para cocer los mariscos es hacerlo con agua de mar ya que le aporta la salinidad perfecta y es la mejor forma de conservar y potenciar su sabor. No vale cualquier agua de mar, ya que hay que elegir una que esté clasificada por el Ministerio de Salud como ‘apta para consumo humano’.

La cantidad de agua a la hora de cocer marisco es importante para que quede en su punto. Sin excedernos ni quedarnos cortos, las piezas deberán quedar cubiertas por el agua.

El tiempo de cocción varía según el tamaño de lo que se vaya a preparar, desde los pocos segundos que puede costar cocer unos camarones hasta los 30 minutos de una langosta grande, por lo que es aconsejable informarse siempre antes.

Los percebes y camarones se echan siempre cuando el agua ya esté hirviendo y se sacan en el momento en el que se pone a hervir otra vez.

Un truco para cocer los crustáceos y que no pierdan sabor es colocarlos en la olla con el caparazón hacia abajo y las patas hacia arriba. Cuando haya que sacarlos es aconsejable dejarlos también en esta posición para que que el jugo se mantenga dentro.

A la hora de comprar gambas, la clave para saber que están frescas es fijarse en la cabeza, si se ha oscurecido es señal de que no están en buen estado.

Si queremos descongelar pescado o marisco, lo mejor para conservar su sabor y propiedades es hacerlo sumergiéndolo agua de mar (asegurándonos de que es ‘apta para el consumo humano’). Una vez descongelado, el agua resultante se podrá utilizar como base de caldos o de arroces.

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