Se puede usar aceites esenciales en niños y bebés pero seleccionándolos con mucho cuidado.

Laura Mestres es licenciada en Farmacia y en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Barcelona, formada en Aromaterapia Científica por la Escuela francesa de Aromaterapia (Collège International d’Aromathérapie Dominique Baudoux), con más de 10 años de experiencia en el estudio y la difusión de los aceites esenciales con finalidad terapéutica, y responsable de formación de PRANAROM España en aromaterapia científica.

Con ella intentamos desvelar algunos aspectos relativos al uso correcto de los aceites esenciales en bebés y niños.

¿Podemos usar los aceites esenciales en niños? ¿Y en bebés?

Se puede usar aceites esenciales en niños y bebés pero seleccionando los aceites esenciales con mucho cuidado, evitando aquellos que contienen moléculas agresivas para los bebés (fenol, cetona, mentol y eucaliptol), y respetando las dosis y las formas de aplicación aconsejadas por el terapeuta especializado en aromaterapia. Además priorizaremos los aceites con certificado BIO, es decir, de cultivo ecológico certificado.

Un bebé a partir de los 3 meses puede beneficiarse de las maravillosas propiedades terapéuticas de estas sustancias aromáticas, pero la forma de uso será la siguiente:

Difusión atmosférica, en un difusor con vapor especialmente diseñado para bebés (spheraBB de Pranarom), que además es humidificador y al que añadiremos 3 gotitas del aceite esencial seleccionado.

Son especialmente indicadas las esencias de mandarina, de naranja dulce o el aceite esencial de lavanda angustifolia por su acción relajante y facilitadora del sueño. Debemos tener la precaución de usar el difusor de forma discontinua para no saturar el ambiente (el difusor para bebés ya viene programado, 20 segundos de funcionamiento y 40 de pausa), o bien usarlo durante 30 minutos en la habitación del bebé y apagarlo al acostarlo.

Para el invierno son de especial interés los aceites de mandravasarotra, niaulí o palo de Hô, debido a sus propiedades antisépticas e inmunoestimulantes.

Otra forma de aplicar aceites esenciales sería la vía tópica, pero siempre diluidos en un aceite vegetal de calidad, suave, tipo avellana o nuez de albaricoque, o una crema natural, sin parabenos ni conservantes para no irritar la piel al realizar el masaje.

De esta forma podemos aliviar desde un catarro (bálsamo respiratorio PranaBB) gracias a las propiedades mucolíticas y balsámicas de los aceites esenciales de olivardilla y abeto balsámico, hasta los cólicos del lactante (confort digestivo) con aceites esenciales de manzanilla romana, hinojo y lavanda, de acción carminativa, relajante y antiespasmódica intestinal.

Otra forma muy sencilla, eficaz y agradable para los niños es el baño aromático. Sólo debemos tener en cuenta que necesitaremos un dispersante para emulsionar el aceite en el agua. Podemos usar, de forma alternativa, un poco de leche entera a la que añadiremos 3 gotas del aceite esencial seleccionado (mandarina, bergamota, lavandín, etc.) y esta mezcla se vierte en el agua de la bañera.

A partir de los 3 años de edad, ya podemos administrar ciertos aceites esenciales por vía oral, pero siempre bajo el consejo del terapeuta especializado en aromaterapia científica.

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