Un profesor de informática argentino ha desarrollado, junto a un equipo internacional, una toallita femenina capaz de detectar enfermedades ginecológicas, el primer proyecto del mundo basado en el ciclo menstrual.

La idea de Gabriel Weinstein y su equipo fue una de las cinco premiadas por la Singularity University, el campus de innovación de la NASA, en 2014, entre los 22 proyectos presentados por emprendedores de 35 países. Weinstein y sus compañeros basaron su iniciativa en los 1.700 millones de mujeres que menstrúan en el mundo cada mes.

Si no duele algo, nadie va al médico a sacarse sangre, entonces ¿por qué no aprovechar la que la mujer pierde cada mes para detectar enfermedades a tiempo?”, indicó el profesor argentino. Junto a dos compañeros daneses, una búlgara, un polaco y una brasileña, el joven de 31 años desarrolló una toallita femenina que detecta enfermedades como la clamidia, el sida, la sífilis, la gonorrea y el virus del papiloma humano a través del análisis de la sangre menstrual.

“En esa escuela capacitan a futuros líderes en tecnología, para que luego podamos aplicar esta como un aporte positivo al mundo”, aseguró Weinstein, que fue el cuarto de su país en ser elegido para viajar a la institución estadounidense.

La Singularity University calificó de “innovador y de valor social” la iniciativa y, en 48 horas, el grupo de emprendedores desarrolló el primer proyecto que involucra a la menstruación. “Sólo existía ‘algo’ de la policía de Nueva York, pero por un caso puntual”, aseguró el profesor argentino, quien cree que la falta de investigaciones en ese campo se debe a que se trata de un tema tabú y la mayor parte de la comunidad científica es masculina.

El diseño de esta nueva toallita es el mismo que el de la convencional, sólo que agrega una última capa que contiene un chip, compuesto por un sensor que detecta la enfermedad, una batería y un transmisor de radio frecuencia, que envía la información al móvil.

El sensor tiene cinco paneles y cada uno detecta una enfermedad distinta, entonces, si la hay, el biomarcador reacciona con un anticuerpo y genera un electrón, que dispara el envío de los datos sobre la infección“, explicó Weinstein.

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