La técnica para identificar si una persona está contagiada de ébola, toma varias horas y requiere acceso a electricidad y un laboratorio, por lo que en ciertas zonas es complicado llevarla a cabo.

En búsqueda de una solución, el Instituto Wyss de Bioingeniería de la Universidad de Harvard, diseñó un prototipo que utiliza biología sintética y toma apenas 30 minutos en dar resultados.

El equipo, liderado por el profesor James Collins desarrolló una prueba del tamaño de un bolsillo, que puede enviarse a cualquier parte del mundo sin necesidad de refrigerarse. Este consiste en un papel con sensores, cuyo costo es de apenas 65 centavos de dólar cada uno.

Al entrar en contacto con la piel, si el papel cambia de amarillo a morado, quiere decir que el paciente está contagiado. Los componentes insertos en la célula del papel están programados para reaccionar si detectan el virus.

Los papeles siguen funcionando durante meses a temperatura ambiente. Si alguien requiere usar una de las pruebas, basta con agregar unas gotas de agua para que se activen.

El equipo creó 24 tipos distintos de sensores en apenas 12 horas. A esa velocidad contemplan contar con pruebas completamente confiables para enfrentar la epidemia actual a la brevedad.

Collins espera que la tecnología no solamente sirva para detectar el ébola, sino enfermedades más complejas como el cáncer, la detección de niveles de glucosa en la sangre o determinar si una infección es resistente a los antibióticos y así cambiar el tratamiento.

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