La próstata es una glándula que hace parte del aparato genital masculino, se ubica por debajo de la vejiga y es atravesada por la uretra. Todos los hombres después de los 40 años deberían tener su cuidado entre las prioridades, pues se puede convertir en un verdadero dolor de cabeza.
Según datos de la American Cancer Society, aproximadamente 1 de cada 7 hombres será diagnosticado con cáncer de próstata en el transcurso de su vida. La incidencia es alta y la buena noticia es que es un cáncer que a menudo se trata con éxito. Para ello, es necesario un diagnóstico temprano que muchas veces no llega por los mitos que se han creado en torno a esta enfermedad. El médico urólogo Diego Romero, habló con la Revista Semana.com de Colombia sobre algunas de esas principales creencias y contó la verdad sobre ellas.

1. Es una enfermedad de viejos: Uno de los factores de riesgo más importantes de esta enfermedad es la edad. Se estima que el 60 por ciento de los diagnosticados son hombres mayores de 65 años. Sin embargo, existe un porcentaje de pacientes que se diagnostica antes de los 55 años. Otro factor es la raza pues se trata de una enfermedad que tienen mayor probabilidad de desarrollarse en hombres de ascendencia afro. Sumado a la edad y al grupo étnico, otros factores de riesgo para esta tumor pueden ser los antecedentes familiares, “cambios genéticos, obesidad, tabaquismo, exposición a sustancias químicas, una dieta baja en consumo de frutas y verduras e infecciones de transmisión sexual”, afirma Romero.

2. Historial familiar: “Este es un tumor con un patrón muy similar al del cáncer de seno. El riesgo incrementa en la medida en que haya varios parientes de primera línea, como el papá o hermanos, que hayan padecido la enfermedad”, explica Romero. Pero, si bien es cierto que las personas con antecedentes familiares tienen una probabilidad mayor de desarrollar este cáncer, no es ley que por ello vaya a suceder. Se calcula que del 5 al 10 por ciento del cáncer de próstata tiene un componente hereditario.

3. La actividad sexual incrementa el riesgo: La relación del sexo con la enfermedad prostática no ha sido del todo probada. Sin embargo, investigadores de la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, realizaron un estudio con hombres de 46 a 81 años y descubrieron que aquellos que eyaculaban 21 o más veces al mes tenían un 33 por ciento menos de probabilidades de desarrollar este cáncer, comparado con aquellos que eyaculaban de 4 a 7 veces.
Algunos síntomas de cáncer de próstata, por lo general, son: dificultad para lograr una erección. Problemas para orinar, ya sea que el flujo urinario esté debilitado o que la frecuencia aumente. “También debe tomarse muy en cuenta la pérdida del control de los esfínteres , sangre en la orina y el semen, así como dolor en el área de la cadera, las costillas y la espalda”, recomienda el especialista.

4. Tener al antígeno prostático alto significa cáncer: Medir los niveles del antígeno prostático específico (PSA), un marcador que permite establecer la presencia de tumores benignos o malignos en la próstata, así como infecciones de orina, es uno de los exámenes de rutina para los hombres. No hay una medida estándar que determine cuál debería ser el nivel normal, pero los hombres con cáncer de próstata presentan niveles de PSA por encima de 4. Sin embargo, afirma Romero, “a veces la concentración de PSA en un hombre puede estar elevada por otras razones que no son cáncer. Por eso, lo adecuado es apoyar este examen con otras pruebas diagnósticas, como la dígito rectal, para decidir si se estudia la presencia de un tumor”.
Por otro lado, el cáncer no es la única enfermedad que afecta a la próstata. Existen otras condiciones como la protástasis, la hipertrofia o hiperplasia prostática benigna (HPB), entre otras, que pueden afectar el desempeño del órgano.

5. El examen de próstata es molesto y afecta la virilidad. Es cierto que puede resultar algo incómodo, pero en realidad se trata de un examen rápido y sencillo que no duele. Este tacto se hace para evaluar las condiciones en las que se encuentra la próstata y es necesario, junto con la prueba del PSA para identificar alguna lesión sospechosa. “Este examen dura entre 10 y 15 segundos y no afecta para nada la condición sexual de ningún hombre, ni su virilidad. Los pacientes mayores de 50 años deberían hacerlo cada año.
Sumado al chequeo anual, algunas recomendaciones para prevenir este mal pueden ser cuidar del peso. Limitar el consumo de carnes rojas, alimentos procesados y embutidos. Realizar actividad fìsica regular y llevar una vida saludable.

Fuente: Revista Semana

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