Berlín. La mujer de 38 años, que en el mundo del cine para adultos utiliza el nombre de Julia Pink, trabajó por 17 años para la Asociación Federal Evangélica Alemana enseñando a niños y supervisando a adultos con discapacidad.

Pero la mujer se volvió famosa luego de ganar un premio en una feria de productores de pornografía, tras lo cual fue despedida. A pesar de sus años de servicio, sentimos que su otro trabajo es incompatible con nuestro mensaje”, afirmó un vocero de la iglesia.

En octubre pasado, la mujer declaró ante un juez que su despido fue injusto, al haberse hecho sin aviso previo, pero la corte falló que las razones del despido fueron legítimas.

La mujer “está involucrada en actividades pornográficas contrarias a la ética sexual de la iglesia y por lo tanto cometió una violación al deber de lealtad lo que podría justificar su despido”, se afirmó en el fallo.

Por ley, en Alemania los servidores públicos y los trabajadores de grupos religiosos no pueden hacer otras actividades que pongan en duda los valores que suele difundir su empleador, según el semanario “Der Spiegel”.

Pero la mujer acaba de presentar una apelación, al afirmar que el hacer películas pornográficas “no significa que no pueda promover los valores cristianos”. Soy católica y creyente. Visito clubs swingers y hago porno, pero ¿eso qué?”. La mujer afirma que su otro trabajo no interfería con el de la escuela, ya que solía filmar durante sus horas libres.