Apenas tiene cuatro días de vida y Jasleen ya copa las portadas de periódicos y telediarios de todo el mundo. Su nacimiento llegó acompañado de un pan bajo el brazo y unas cifras ‘impactantes’: 6,1 kilos de peso y 57,4 centímetros de altura.

Su madre ingresó en el hospital universitario de Leipzig, al este de Alemania, el mismo día del parto, y fue entonces cuando los médicos descubrieron que sufría un caso no diagnosticado de diabetes gestacional, que provó el exorbitado aumento de peso de la pequeña. Pese a que los bebés de estas dimensiones nacen, generalmente, por cesárea, éste no fue el caso de Jasleen, que permanece ingresada en la unidad de cuidados neonatales del citado hospital. Tanto la madre como la recién nacida se encuentran en buenas condiciones y evolucionan favorablemente.

Por extraño que parezca y a pesar de que aparente tener más de un año, Jasleen no entrará en el libro Guinnes de los Records. Antes de que ella viniera al mundo, en el estado norteamericano de Ohio nació el bebé más grande: 63,5 centímetros. Y el más pesado vino al mundo en Canadá aunque desafortunadamente no logró sobrevivir. La pequeña Anne Bates pesó 10,5 kilos pero no logrós superar las once horas de vida.

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