Los que se autofotografían obsesivamente para redes sociales podrían tener problemas de autoestima.

Si es de los que no pueden abstenerse de publicar y compartir en las redes sociales fotos suyas en el baño, en el gimnasio o con el cerro de Monserrate de fondo, entonces usted puede ser una persona selfie.

El comportamiento conocido con ese nombre es una tendencia que cada día está tomando más fuerza entre los jóvenes, hasta el punto de que el diccionario en línea de Oxford añadió dicha palabra, la cual se usa para describir a quienes se autofotografían y comparten estas imágenes en cuentas de Twitter, Facebook e Instagram.

Aunque #selfie es una de las etiquetas más populares en Instagram, un estudio de las universidades de Birmingham, Edimburgo y Heriot-Watt concluyó que quienes comparten muchas fotos de sí mismos tienden a tener relaciones más superficiales y peor sentido de la intimidad. Además, esto tiende a alejarlos de otras personas.

Ana María Cardona Jaramillo, directora de la especialización en Psicología Educativa de la Universidad de La Sabana, explica que aunque no se puede generalizar, pues cada caso es particular, una persona que expone tanto su vida personal suele tener necesidades que no son tan evidentes.

“Podría pensarse que necesitan obtener reconocimiento. Pueden darse casos de personas con baja autoestima, que requieren retroalimentación constante y respuestas como ‘estás bonita’, ‘estás teniendo mucho éxito’, etc”, explica Cardona.

El sociólogo de la Universidad del Rosario Julián Chirrete advierte que estamos llegando cada vez más a la web 3.0, como prosumers (productores y consumidores). “El fenómeno de que me vean ha existido siempre. En sociología se llama la verificación del yo: un proceso donde presento una identidad y la pongo a consideración de otros y espero su retroalimentación”.

¿Felices?

Este fenómeno demuestra que cada vez las personas les dedican más tiempo a las redes sociales, sin que esto no contribuya necesariamente a su bienestar y felicidad; al menos eso concluye un estudio de la Universidad de Michigan. Los investigadores rastrearon a 82 jóvenes con teléfonos inteligentes y cuentas de Facebook. Les enviaron mensajes de texto 5 veces al día durante dos semanas y les preguntaron si se sentían solos o ansiosos, la frecuencia con la que utilizaban la red social y cuántas veces se comunicaban directamente con otras personas.

Los resultados indicaron que quienes más utilizaban Facebook menos bien se sentían y, además, disminuía su satisfacción con la vida.Ethan Kross, líder del estudio, sostiene que “cuando se está en Facebook se participa en una cantidad de comparaciones sociales, pero no en otro tipo de actividades, como salir y estar al aire libre, hacer ejercicio y relacionarse con gente de la vida cotidiana”.

Un estudio de la Universidad Humboldt, de Berlín, asegura que Facebook puede hacer que la gente se sienta mal cuando recibe poca atención y comentarios sobre sus publicaciones. Para Julián Chirrete, esta clase de resultados son concluyentes hasta cierto punto.

“Quienes más se conectan son los nativos digitales, que nacieron a partir de los 80. El otro día hablé con un niño de 14 años que me contó de un amigo al que quería mucho y en el que confiaba. Lo conoció por Facebook, pero nunca se han visto cara a cara. Sin duda, hay un cambio en la concepción de la amistad e intimidad. Para nosotros, la amistad tiene que ver con la presencia física; para las nuevas generaciones, no tanto”.

Mentiras piadosas
Investigación del grupo Optimus Research

Un estudio llevado a cabo entre 2.000 personas de Inglaterra demostró que la gente se siente más cómoda siendo deshonesta en Twitter o Facebook que cuando está en una conversación cara a cara. Según la investigación, solo el 20 por ciento de los encuestados dijeron que eran más honestos en las redes sociales.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here