Salieron de casa en febrero de 2012 y finalmente, tras recorrer 50 mil kilómetros, una pareja de trotamundos argentinos cumplió su sueño de conocer el continente americano a bordo de su limusina Cadillac 1989.

Lucas Cárdenas y Florencia Bratovich, novios desde hace seis años, iniciaron el trayecto de La Patagonia hasta Alaska con muy poco dinero, sin mapas, sin conocimientos de mecánica, seguro médico, relojes o celulares, únicamente con la convicción de cumplir su más grande anhelo.

En total, fueron 17 países los que conocieron, aunque del número de ciudades y pueblos “ya han perdido la cuenta”.

El pasado 16 de junio, cerca de las 6 de la tarde, dicho sueño, convertido en un letrero de “Welcome to Alaska”, se hizo realidad.

“Nos quedamos sin palabras hasta que llegamos a tocarlo”, comenta Lucas Cárdenas. “Fue un hermoso momento, como tantos que hemos tenido durante todo el viaje”.
Sanos, salvos y felices

La experiencia fue denominada “América Sin Límites”, y fue a través de redes sociales que ambos compartieron cada momento con su casi nueve mil seguidores, ya sea con imágenes, videos o textos.

“Dejamos todo y viajamos con el que aparenta ser el vehículo menos indicado para semejante travesía y aquí estamos, paseando sanos, salvos y felices por Alaska”, dijo el joven argentino.

Una limusina Cadillac Brougham Deville modelo 1989 se convirtió en su casa por 850 días (y contando). El acogedor vehículo está equipado con una cocineta y una cama, además de recuerdos y calcomanías adquiridos a lo largo del trayecto.

“Es y será el personaje principal de esta aventura quijotesca”, menciona Florencia. “Si la gente no grita horrorizada cuando le cuentas en qué vehículo piensas viajar es que no has elegido bien, ese es nuestro único consejo”.
Olvidan nacionalidades

Las experiencias y vivencias son interminables. Cada país representó un aprendizaje y una memoria imborrable.

Florencia señala que después de tanto vagar por el continente, “han olvidado fijarse en nacionalidades”.

“Hay personas increíblemente buenas al costado de los caminos del mundo entero”, mencionó. “Salvando la barrera del idioma, fue una experiencia súper positiva, todo lo contrario a lo que nos habían advertido”.

La frontera más difícil de cruzar, Nicaragua.

“Por su desorganización y la negativa de sus empleados de aceptar el dinero de su propio país y exigirnos dólares estadounidenses”.

La frontera más fácil, Alaska.

“Están habituados a recibir viajeros de todo el mundo y tratan de facilitarte los trámites, fueron sólo cinco minutos y nos dieron consejos para evitar el ataque de los osos”, resume Lucas.
Realidad muy distinta

El mejor aprendizaje lo obtuvieron de cada una de las personas que conocieron en esta experiencia, a quienes les agradecen haber formado parte de su vida y ayudarlos en todo momento.

“Jamás estuvimos solos, antes de empezar uno se imagina manejando largas horas en el medio de la nada, pero la realidad viajera es muy distinta”, agregó. “La gente nos acompañó, ayudó y hospedó en cada uno de los 17 países, más allá de las diferencias culturales, religiosas o de idioma”.

Su mayor duda y es ahora su mayor reto. Lucas y Florencia no han determinado cómo regresarán a Argentina.

“Es una gran incógnita”, comentan. “Soñamos con poder subir la limo a un barco y volver nosotros en avión o navegando”.

Al no poder trabajar en Alaska por tener visas de turista, ambos señalan que confían en encontrar “un ángel en el camino” que los ayude a volver a casa.

Su viaje lo han podido financiar vendiendo un libro en el que plasmaron parte de su recorrido, vendiendo fotografías que han tomado en diferentes puntos del continente o escribiendo para una revista de su país.
Sueño cumplido

En total fueron más los momentos gratos que las dificultades en el camino, y la pareja argentina espera que otros que han soñado con lo mismo, al leer sus vivencias se animen a vivir una experiencia similar.

“Que se animen a salir a descubrir todo lo bello que este continente tiene para ofrecer, que vale la pena cumplir los sueños porque es lo único que poseemos en realidad y un sueño cumplido es para siempre”.

Todavía desconocen cómo regresarán a Argentina, pero si de algo están 100 por ciento seguros, es que volverían a vivir “América Sin Límites”.

“¿A dónde hay que firmar? ¡Claro que sí!, y con la limo”, concluye Florencia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here