¿Realmente llorar nos consuela?

Además de humedecer el ojo y liberarlo de infecciones, el llanto tiene una función de desahogo o consuelo, dice Michael Trimble, investigador del Instituto de Neurología en Londres. Él halló conexión entre reprimir el llanto y trastornos de ansiedad, úlcera intestinal o asma. Esto solo ocurre en el ser humano y no en el resto de mamíferos.

La conclusión de este científico que también colabora en la Universidad Johns Hopkins de EU es que la evolución y la cultura diseñaron la mente para expresar sus sentimientos, y el consuelo después de llorar se debe al estímulo de los nervios craneales, que a su vez alivian la amígdala cerebral.

¿Son diferentes las lágrimas de tristeza y felicidad?

La fotógrafa Rose-Lynn Fisher puso en marcha un proyecto hace cinco años con el nombre “la topografía de las lágrimas”. La artista tomó muestras de lágrimas generadas en situaciones diversa, las secó y las estudió para conocer qué diferencias existían entre ellas.

Tomo su potente microscopios electrónico para magnificar las minúsculas estructuras. La conclusión a la que llegó es que existen tres tipos de lágrimas: las causadas por emociones extremas como la alegría, la tristeza, la euforia y el rechazo, entre otros, las basales, que son generadas para mantener la córnea lubricada (de 0,75 a 1,1 gramos cada día) y las reflejas, causada por cebollas o gas, generadas por la respuesta a un agente externo.

Por ejemplo, las lágrimas emocionales contienen más hormonas y leucina encefalina, un analgésico natural que se libera cuando el cuerpo está bajo estrés, así lo publica ABC.es.

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