Según publicó la cadena BBC, los perros tienen un olfato tan desarrollado que es entre 10 mil y 100 mil veces más sensible que el humano.

Cuando dirigen sus hocicos a la cola de otro perro, lo que hacen es recolectar un montón de información sobre otro animal, desde lo que come hasta su género o estado emocional, explicaron técnicos al medio de información británico.

Años atrás, George Preti, experto en feromonas y olores humanos, estudió las secreciones anales de perros y coyotes e identificó los componentes de las secreciones que producen las glándulas alojadas en dos pequeñas bolsas.

De acuerdo a Preti, informó BBC, este lenguaje químico está compuesto de trimetilamina y ácidos grasos volátiles; el aroma puede cambiar de acuerdo a la genética y el sistema inmunológico del animal.

Los perros, explicaron los expertos de la ACS, tienen un sistema olfativo auxiliar diseñado específicamente para la comunicación química, un órgano que tiene nervios que se comunican directamente con el cerebro.

Este sistema, aseguraron los especialistas consultados, le asegura no tener interferencias de otros aromas y dedicarse sin distracciones a leer las “tarjetas de presentación” de los terceros.

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