Verlas sobre una carretera haciéndose un festín con el cadáver de un animal atropellado, puede resultar una experiencia desagradable.

Sus estómagos son ambientes muy fuertes, fríen todo lo que pasa por allí. Los buitres nos hacen un gran favor al eliminar del ecosistema una serie de bacterias peligrosas para el ser humano.

¿Cómo lo hacen? ¿Cómo pueden ingerir carne en descomposición que envenenaría a otros animales?
Según un estudio publicado en la revista Nature Communications, los buitres desarrollaron un intestino capaz de matar a las bacterias que viven en el cuerpo de un animal en descomposición.

Al revés que los humanos
Para alimentarse de su presa, estos animales carroñeros insertan su pico en los orificios naturales del animal, en particular en el ano.

Esto los expone además a otra serie de bacterias peligrosas (además de las que están en la carne podrida): aquellas que están en la materia fecal del animal muerto, como la Clostridia o las Fusobacterias, que son tóxicas para la mayoría de los vertebrados.

Lars Hansen, microbiólogo de la Universidad de Aarhus en Dinamarca y su equipo analizaron los microbios que crecen en los intestinos y en el rostro de dos especies de buitres.

Los investigadores descubrieron que, de alguna manera, los buitres tienen un microbioma opuesto al de los seres humanos.

Mientras que los humanos tienen una mayor biodiversidad de microbios en el estómago y la boca, que en la piel, los buitres tienen muchas más bacterias en la cara, y un intestino extremadamente limpio.
Específicamente, hallaron 528 tipos de bacteria en la cara y sólo 76 en el intestino de los buitres.

Esto quiere decir que durante el proceso digestivo, los buitres matan la mayoría de microbios que consumen.

Los que sobreviven dentro del intestino, son los que causan más problemas para el ser humano.

Acidez
“Por un lado, los buitres han desarrollado un sistema digestivo muy fuerte, capaz de matar a ciertas bacterias y por otro, han demostrado una gran adaptación a tolerar bacterias en su sistema”, explica Michael Roggenbuck, de la Universidad de Copenhague, quien participó en la investigación.

El aparato digestivo de los buitres presenta una acidez muy fuerte. Tiene dos tipos de bacteria que lo convierten en uno de los más duros del planeta, y esto podría explicar por qué logran sobrevivir pese a los gérmenes que ingieren.

“Sus estómagos son ambientes muy fuertes, fríen todo lo que pasa por allí”, dice Hansen.

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