La propuesta garantiza dosis altas de adrenalina, pero estaría en los márgenes de la legalidad: un zoológico privado presenta entre sus principales atractivos el ingreso de los visitantes a las jaulas de los tigres de Bengala y los leones para sacarse fotos o interactuar con los felinos. Se trata del Zoo de Luján, Argentina. Está sobre un predio de más de 15 hectáreas y tiene 400 animales para exhibición.

“Hay hasta 100 metros de cola en la puerta del sector de los felinos para entrar a tomar fotos y mantener contacto directo”, aseguraron en la Dirección de Flora y Fauna del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia. La iniciativa colisiona contra una ley provincial (12.238) que regula el funcionamiento de los parques y predios que exhiben animales. Y prohíbe –en el artículo 8– “el contacto directo de los animales con el público”. Se exceptúan los bichitos inofensivos y los domésticos.

Pero éste no sería el caso del Zoo de Luján. Por eso, las autoridades no descartan pedir la clausura definitiva del complejo recreativo, porque –aseguran- han reincidido en esta infracción.

Ahora, la situación entró en una etapa de pleito administrativo. Los responsables del paseo hicieron un descargo. Sostienen que “son animales cachorros que no revisten peligrosidad”. Además argumentan “que los animales adultos (tigre y león) se los considera domésticos” y “que los animales cuyo contacto se permite en el Zoo lo hacen bajo técnicas reconocidas por la ciencia etiológica, por lo que los considera mansos”. El Zoo de Luján se promociona como el único de América del Sur que entrenan en la “mansedumbre” a sus animales.

La explicación no conforma a los funcionarios. En la dirección provincial dijeron que las primeras advertencias llegaron a través de las redes sociales. “Veíamos gente que publicaba sus fotos en Facebook dándoles de comer a enormes leones. Una acción que pone en riesgo a la población”, es la postura oficial.

Para constatar las infracciones, inspectores de la dirección de flora y Fauna se mezclaron entre el público y entraron al reducto de los felinos. Con esos elementos de prueba el 6 de diciembre pasado, se labró el acta.

No es la primera irregularidad que detectaron. En 2009 hubo una infracción a partir de un video filmado por una productora de TV. En 2007, un tribunal de Mercedes condenó a pagar una multa a los dueños del predio y en 2005 el entonces director de Flora y Fauna emitió otra sanción. “Estos antecedentes permitirían solicitar la clausura definitiva”, dijeron en el organismo.

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