La “Yerka”, es un prototipo diseñado por tres jóvenes chilenos que estudian ingeniería, es la versión más reciente de una tendencia reciente de bicicletas que se pueden bloquear recurriendo a algunas de sus propias piezas.

Esas bicicletas incluyen a las estadounidenses “Seatylock”, que utiliza el sillín como un cerrojo, y la “Denny”, que se bloquea con sus manillares desmontables.

Sin embargo, publica la agencia AP, los inventores de la “Yerka” le dieron otro giro a ese enfoque.

El tubo inferior -uno de los tres tubos que forman el cuadro de la bicicleta, que está entre la multiplicación y el manillar- se desarma para formar dos brazos que se conectan con la tija del sillín y forman una especie de candado que permite bloquear la bicicleta y atarla a algún poste, árbol u otra estructura fija, por lo que los ladrones tendrían que destruir una Yerka para robarla, pero dejándola inservible.

“Es por eso que nuestro lema es ‘una bici que si es robada ya no es bici’. Lo que tenemos aquí es verdaderamente una bicicleta inrobable”, dijo Cristóbal Cabello, quien tuvo la idea del diseño durante una clase de ingeniería de la universidad junto con sus amigos de la infancia Andrés Roi Eggers y Juan José Monsalve.

En Chile y en otros países latinoamericanos, la propagación de carriles designados para bicicletas, estacionamientos para bicis y programas de bicicletas compartidas están animando a los viajeros a abandonar sus automóviles en favor de las bicicletas, que no sólo son más baratas sino que respetan el medio ambiente.

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