Fue encontrado por un automovilista que se había detenido a cambiar una rueda pinchada en una carretera en Tennessee. El felino tenía su pelo severamente enmarañado y sucio con cinta adhesiva, rocas, palos y heces atrapadas en los nudos. A su llegada al centro veterinario Cat Rescue Shoppe, el animal pesaba casi 13 kilos.

Lo primero que hicieron sus médicos fue quitarle el tupido pelaje que lo hizo bajar mágicamente su primer kilo.

Su cuidadora, LaTisha Lampley, se sorprendió por el gran tamaño del gato. “Es el más grande que he visto”.

Con una dieta estricta y bajo un plan de actividad física intenso, King Leo ya ha perdido más de 4 kilos.

Pero falta mucho para su recuperación. Por ello, es sometido todos los días a tratamientos que lo ayudarán a seguir adelgazando. El ejercicio que más disfruta, según los veterinarios, es el de caminar en un pileta con agua. “Vamos a monitorear su consumo de calorías así como sus actividades y tiempo de juego”, explicó LaTisha.

King Leo tiene su propia página de Facebook, en la que se pueden leer las actualizaciones y ver fotos de su progreso.

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