El coche del futuro sigue enganchado a la gasolinaLa carrera de la industria automovilística hacia el coche eléctrico, animada desde el poder político, ha dado un brusco frenazo. Los directivos del sector no creen que esta tecnología vaya a ocupar más que un hueco minoritario y prevén un futuro cercano en que los fabricantes se afanen por reducir el consumo y las emisiones de los motores convencionales de gasolina. El adiós al petróleo tendrá que esperar. Otra vez.

Así se desprende del estudio anual de la consultora KPMG basado en 2.000 encuestas a ejecutivos de la industria del motor en todo el mundo. “Los coches eléctricos puros han perdido terreno en la batalla por las nuevas tecnologías”, concluye el estudio. Los automóviles que se mueven exclusivamente con baterías tienen hoy una pobre autonomía y dependen de la instalación de puntos de recarga. Sin embargo, los híbridos (con batería eléctrica pero también motor de gasolina o diésel, y que pueden recurrir a uno u otro) son ahora la gran apuesta de la industria. No cortarán la dependencia de los derivados del petróleo, pero ayudarán a reducirla.

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