Así lo revela un detallado estudio de las universidades de California-Berkeley y de Princeton, que recopiló 60 trabajos en los que las inundaciones, sequías o aumentos de temperatura estaban asociados a diversas formas de violencia.

La investigación que aparece hoy en una edición especial de la revista Science dedicada al calentamiento global, sostiene que los cambios en el clima están fuertemente vinculados con la violencia alrededor del mundo, independiente del momento en el tiempo o espacio físico en el que ocurre, explica en un podcast de la publicación Solomon Hsiang, profesor asistente de políticas públicas en la U. de California- Berkeley y autor principal del trabajo.

Deterioro económico

El análisis abordó desde actos de violencia individual, como crímenes, asaltos y violaciones, hasta violencia étnica, guerras civiles y el colapso de civilizaciones enteras. “Se ha hablado de que el ser humano está en condiciones de adaptarse a los cambios de temperatura previstos para el futuro, pero la historia nos revela que ha sido menos adaptable de lo que se pensaba a este tipo de variaciones”, dice Hsiang.

Las razones por las que una alteración climática exacerbaría el conflicto, según Hsiang, son varias. Por ejemplo, los cambios en el clima modifican las condiciones económicas, en particular en las economías agrarias. “Los estudios sugieren que las personas están más dispuestas a tomar las armas cuando la economía se deteriora, tal vez en parte para mantener su estilo de vida”.

Un ejemplo de esto puede verse en el caso de la civilización maya, donde tres sequías prolongadas que se presentaron desde los años 810, 860 y 910 de nuestra era contribuyeron a la tensión social que desestabilizó esa cultura.

El colapso de la dinastía Tang, en China, se produjo tras un período de inestabilidad social en que las precipitaciones de verano se redujeron al mínimo. Esto tuvo lugar en el año 907, casi al mismo tiempo que la sequía que marcó el final del poderío maya.

Según determinaron los investigadores, en esa época se produjo una alteración de los patrones de lluvia en el Pacífico, derivado de la oscilación Niño-Niña y que tuvo efectos en ambos hemisferios.

El colapso de la dinastía china siguiente, la Yuan, en 1368, ocurrió al mismo tiempo que el de la cultura khmer en Angkor, Cambodia, tras una prolongada falta de lluvias y descontento social.

Ambos territorios comparten el mismo clima regional.La investigación mostró que en los tiempos actuales, cuando aumenta la temperatura también se incrementa el crimen en Estados Unidos y otras sociedades desarrolladas. Esto parece sugerir que las respuestas fisiológicas son igualmente importantes. “Una relativamente corta exposición al calor contribuye a un comportamiento más agresivo y violento”, dice.

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