El depósito de agua, que está ubicado en el centro naval Naval Surface Warfare Center, Maryland, Washington DC, abrió sus puertas en 2013. En agosto de este año los periodistas de la revista ‘Smithsonian’ lograron entrar en el edificio militar y ver las olas con sus propios ojos.

La reciente instalación de 216 tablas de olas controladas electrónicamente ha convertido la piscina en la más sofisticada de su tamaño en todo el mundo. Las instalaciones cuentan con modelos de fibra de vidrio a escala reducida, cruceros del tamaño de canoas y olas que alcanzan un máximo de dos metros de altura.

A través de tablas de olas batientes, cada una con su propio motor –sincronizado con un software–, se pueden recrear con precisión ocho condiciones oceánicas en los diferentes océanos.

De esta forma, la Armada de EE.UU. pone a prueba en el agua diferentes modelos para asegurarse de que sus buques flotarán antes de ser construidos. El citado centro sirve también para evaluar si, en circunstancias particulares, los marineros son capaces de lanzar misiles y helicópteros de tierra y cómo los buques se manejan con el depósito lleno.

Los periodistas de ‘Smithsonian’ subrayan que el centro naval funciona con agua dulce: los especialistas tienen que calcular matemáticamente la diferencia de densidad entre el agua salada y el agua dulce para realizar pronósticos correctos.

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