“No sé cuál es el alboroto. Yo uso bastones y lo hice”, indica a la prensa el encantador Jack Hake, luego de lanzarse de un avión que sobrevoló a 3.048 metros de altura, en Inglaterra.

Con un bypass triple, parcialmente ciego y sordo, el anciano se animó a hacer caída libre para cumplir con una promesa que le había hecho en vida a su querida Victoria.

“Éramos familia”, dice Jack a la cadena de noticias CBS. Antes de que la señora Height falleciera, víctima de una enfermedad degenerativa, la pareja buscaba maneras de recaudar fondos para el tratamiento de ambos.

“¿Qué te parece saltar en paracaídas?”, le preguntó Jack. “Eso sería magnífico”, respondió Victoria. El anciano cumplió su promesa y llevó consigo las cenizas de su esposa. “Ella insistió en que vendría conmigo”, destacó.

Cuando el instructor aterrizó suavemente con Jack, los espectadores lo recibieron entre aplausos. Hake había cumplido su promesa, y a la vez recaudado más de mil dólares.

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