Hondureño indocumentado desafía al presidente: “Ese Trump no sabe nada de la vida”

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“Ese Trump no sabe nada de la vida”, suelta con conocimiento de causa Víctor.

El tren pasa a toda fuerza sobre Avenida Inglaterra, Víctor se acerca un poco, duda sí subirse o no, finalmente no da el salto.

Es hondureño, y a sus poco más de 30 años parece saber bastante de la vida. Es la tercera vez que viaja a Estados Unidos desde su ciudad natal, San Pedro Sula. En dos ocasiones ha sido deportado. La primera vez lo hizo a los 17 años, y estuvo 5 años en California.

Justo comenzaba la Administración de Barack Obama, cuando se sumó a la estadística, salía en bicicleta de su trabajo cuando fue detenido, para convertirse en uno de los primeros de los 2.8 millones deportados en ese periodo.

La fórmula ya se la sabe, así que no duda en emprender el camino de nuevo, -a Honduras no piensa volver porque allá fue secuestrado por la Mara-, pudo vivir 3 años en Tapachula por lo que arregló sus papeles mexicanos, eso le ha permitido trabajar y hacer varios de los trayectos en camión.

A Víctor no le importa que el nuevo Presidente norteamericano vaya a construir un muro en la frontera y tenga una política agresiva contra los migrantes, no pierde la esperanza de entrar de nuevo, ayer en la mañana leyó la noticia de la orden ejecutiva dictada por el mandatario estadounidense.

“¿De verdad va a construir una pared?, ese señor sólo ve por sus riquezas, no le importan los pobres”, asegura.

Su paisano, Carlos Yafel, viaja sólo, de su playera, salen dos rosarios coloridos de plástico, que les regaló una señora junto con comida. Estuvo tres noches en el albergue de FM4, las que permite el reglamento, y espera tomar el tren rápido.

“Yo de Trump no sé nada de nada, de todas maneras ya llegamos hasta acá, ni modo que no lleguemos”, asegura el joven que ronda los 20 y tantos y planea entrar por la zona de Mexicali. En su camino ha visto encapuchados en Orizaba, y tuvo que soportar los maltratos de un empleador en Veracruz, quien sólo le pagó una semana de tres de trabajo, ante de amenazarlo con llamar a Migración.

Toño descansa bajo una sombra, lo primero que menciona es que pasó su cumpleaños número 33 en Irapuato, el pasado 17 de enero, también viene de Honduras, pero ya se ha comprado en México una playera de las Chivas con el nombre de Omar Bravo.

Su aspiración es subirse al tren, llegar a Mexicali y ahí trabajar un tiempo en un bar donde tiene conocidos, preparando botanas.

Luego cruzará, le tiene sin cuidado la hostilidad hacia los migrantes en EU.

“Eso es política”, dice con desdén mientras truena la boca, como para no darle importancia.

Fuente: http://www.mural.com/

2 Comentarios

  1. Todos tenemos derecho de
    cumplir nuestros sueños y ese presidente le vale todo solo porque lo
    Tiene todo Algun dia Dios se lo va
    A qitar asi como se lo dio se lo
    Puede quitar xq ese don no tiene derecho a nada

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