Hondureña enferma teme ser deportada

Gómez llegó hace 12 años a los Estados Unidos huyendo de la violencia de su país

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Florida. La Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) le otorgó un máximo de 30 días a la hondureña indocumentada Reyna Gómez para presentar las pruebas suficientes que le permitan demostrar que la enfermedad que padece no puede ser tratada en Honduras. De lo contrario, será deportada.

La mujer, de 49 años, sufre de trombocitopenia, una disminución en el número de plaquetas (trombocitos) que ocasiona hematomas, sangrados, dolores intensos en el cuerpo y hasta vómitos de sangre, entre otros síntomas.

“Deportarme para Honduras es condenarme a morir. Allá la salud es muy precaria y para costear el tratamiento tendría que hacerlo a través médicos privados y no tengo cómo pagarlo”, aseguró en una entrevista con el Nuevo Herald.

Gómez debe tomarse seis pastillas diarias de Hydrea, una medicina contra el cáncer, y acude a un tratamiento en el Jackson Memorial Hospital cada tres meses.

“El presidente Donald Trump ha dicho que solo va a deportar a los indocumentados que han cometido delitos, pero yo no soy una criminal. Mi único delito fue llegar a este país y enfermarme acá”, afirmó entre lágrimas.

En una carta firmada por el doctor Matthew Salzberg, del departamento de Oncología y Hematología del Jackson, se certifica que Gómez está en tratamiento desde el 2007, año en el que sufrió un ataque cerebrovascular por cuenta de su enfermedad.

“Debido a la agresividad de su enfermedad y por la posible reacción adversa al tratamiento, Reyna Gómez ha sido monitoreada de cerca por el departamento de Oncología y Hematología. Gómez requiere un seguimiento cercano y necesita medicamentos. Sin este tratamiento la paciente no sobrevivirá”, dice el documento.

Pero esta carta no fue suficiente para que el funcionario de ICE validara su petición para una visa humanitaria y, por el contrario, le quitó el pasaporte durante la cita que tuvo esta hondureña el pasado martes, en Miramar.

“Me dijo que tenía 30 días para demostrar que en Honduras no hay cómo tratar mi enfermedad y que de no ser así, me arrestaban y me deportaban. Estoy devastada, pero no me voy a dar por vencida. A pesar de que estoy enferma sigo luchando y trabajando”, aseguró esta licenciada en trabajo social y contadora.

Gómez está buscando apoyo del Consulado de Honduras en Miami, en donde tiene una cita programada para este jueves.

“Esto es una tortura. Ella esperó dentro de la oficina de ICE por más de 3 horas para una respuesta e incluso tuvo que lidiar con un bajonazo en su nivel de azúcar para obtener sólo 30 días. ¿Se dan cuenta de que somos seres humanos?”, dijo Marcia Olivo, directora del Centro de Trabajadores de Miami, organización que lucha por los derechos de los inmigrantes y las trabajadoras del hogar y de cual Gómez hace parte.

Por su parte, María Bilbao, de la Fundación United We Dream, afirmó que “necesitamos organizar Círculos de Protección para defendernos mutuamente de la migración que está aterrorizando a nuestras comunidades”.

Su historia

Gómez llegó hace 12 años a los Estados Unidos huyendo de la violencia de su país, en donde fue asesinado uno de sus dos hijos, y de su entonces pareja sentimental, quien la agredía física y psicológicamente. Aunque años atrás solicitó asilo político, este le fue negado y tiene orden de deportación desde hace 5 años.

Esta mujer, quien vive en un pequeño cuarto en La Pequeña Habana ha trabajado limpiando casas, cuidando niños y también se dedica a realizar trabajo social con grupos como ancianos, niños y enfermos.

También hace parte de la Cooperativa La Mariposa, una iniciativa que asiste a víctimas y sobrevivientes de violencia doméstica en donde sus integrantes venden artesanías en el mercado Yellow Green Farmers Market, en Hollywood, en el Condado de Broward.

“Hace 12 años no veo ni a mi hija, ni a mi mamá ni a mis nietos. Uno de mis sobrinos me dijo un día: “Tía, prefiero no verte nunca más, pero saber que estás viva y no te vas a morir”. ¿Usted cree que eso no duele?”, añadió.

 

Tomado de El Nuevo Herald

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