La toma del trasero de Batman cubierto de látex fue la primera escena que me pilló desprevenido; recuerdo que era adolescente cuando vi el culo redondeado de Batman en la película de 1997 y ese día me sucedieron dos cosas. La primera, aprendí el valor del dinero, porque había gastado seis dólares en una entrada para ver Batman y Robin; y la segunda, me di cuenta de que necesitaba hablar con la persona responsable de este desastre: Joel Schumacher.

Veinte años más tarde, misión cumplida.

“Mira, me disculpo”, me dijo Schumacher en una entrevista telefónica la semana pasada. “Quiero disculparme con todos los fans que quedaron decepcionados, creo que les debo eso”.

La disculpa parecía una buena manera de empezar, porque Batman y Robin fue terrible, no solo a mi criterio como fan de DC, sino para los estándares históricos. De hecho, fue tan mala que incluso la estrella principal y la secundaria dijeron lo mismo en las entrevistas: “No era nada fácil ofrecer una buena actuación en esa película”, afirmó George Clooney en una entrevista para Total Film. Y más tarde, Chris O’Donnell comentó: “En Batman Forever, me sentí como si estuviera haciendo una película. La segunda vez, sentí que estaba haciendo un juguete para niños”.

Echando la vista atrás al 20º aniversario de Batman y Robin, todavía recuerdo el despropósito en el que resultó la película de 1997 en comparación con las versiones anteriores de Batman, e incluso con la exagerada serie de acción de los 60. Batman y Robin ignoró la aclamada dirección que Tim Burton había tomado presentando a Batman como un superhéroe amenazante y, por el contrario, eligió una visión colorida, estilo Las Vegas, llena de batpatines de hielo, surf aéreo y batpezones.

Me pregunté en qué estaba pensando el director que hizo grandes películas como Jóvenes ocultos, Asesinato en 8mm, Tiempo de matar, Última llamada, y Batman Forever (no tan genial, pero no tan terrible) y por suerte, Joel Schumacher estaba dispuesto a hablar con nosotros y aclarar algunos aspectos sobre la producción de la película.

VICE: —Parece que tuviste un éxito decente con Batman Forever, al menos nadie la odió completamente. ¿Por qué una secuela?

Joel Schumacher: —Mira, yo sabía que no tenía que hacer una secuela. Con suerte, puedes salir bien parado. Pero todos en Warner Brothers esperaban que hiciera una y tal vez pequé de arrogante. Tenía un gran promedio de éxito con mis películas, pasé de caer un poco después de Jóvenes ocultos a alcanzar el grado de pseudogenio con El cliente, luego un gran éxito de taquilla con Batman Forever, y luego Tiempo de matar, así que mi promedio era bueno. Nunca pensé en convertirme en “un rey de los taquillazos”, ya que mis otras películas habían sido mucho más pequeñas y el gran éxito entre el público —y no tanto con los críticos— me acaba de llegar, un éxito que es realmente la razón por la cual hacemos películas. Pero después de Batman y Robin, yo era escoria. Era como si hubiera asesinado a un bebé.

—Así que todas las decisiones que se tomaron para la secuela, el simple hecho de crear una secuela, ¿fueron fruto de tu ego?

—¡Por supuesto! Aunque no por completo, porque la productora buscaba su próximo éxito de taquilla, así que sí hubo algo de presión. Pero soy un adulto y asumo toda la responsabilidad. Por quien me siento realmente mal es por el equipo de trabajo. Todos sabemos lo fantásticos que son los equipos que trabajan en las películas, y las personas que trabajan en los efectos especiales, los dobles de acción y todos los que se rompen la espalda junto con el elenco. Todo el mundo trabajó muy duro y durante muchas horas. Así que lamento que su trabajo no fuera reconocido como era debido.

—Cuando hablas de presiones, ¿hubo algo más aparte de ti que transformara a Batman y Robin en la película que conocemos?

—Gran parte fue mi decisión. Nadie es responsable de mis errores, solo yo. Creo que uno de los mayores problemas que tuvimos fue de última hora: Val Kilmer (Batman Forever) renunció para actuar en La isla del doctor Moreau. Se había hablado de que participase en la secuela, pero no se había concretado y no estaba atado con ninguno de nosotros, ni con Warner Bros ni conmigo. Hablé con Val y todo lo que me decía era “pero hombre, es Marlon Brando”. No tenía ningún compromiso con nosotros, así que Val se fue. Entonces Bob Daly (director ejecutivo de Warner Bros en ese momento) tuvo la idea de contratar a George Clooney. Era una opción obvia porque era una estrella ascendente en ese momento por su papel en Urgencias y se lo merecía. Conversé con él y me dijo: “Muy bien, si tú lo haces, yo lo hago”.

Entonces tuvimos la idea de incluir a Bat Girl, para que las chicas más jóvenes se interesaran en la saga. A mí de siempre se me conoce por defender a mi gente y sus ideas o pelear por un presupuesto adicional cuando lo necesitáramos, así que nadie nunca me obligó a tomar una decisión que no aprobara yo mismo.

—Como escritor, a veces siento vergüenza por algún artículo horrible que escribí hace tiempo. ¿Esta película con el tiempo, te llegó a afectar como artista?

—Si te digo la verdad, no he pensado mucho en ello. Mi trabajo siempre es seguir adelante. De hecho, estaba preparado para hacer otro Batman. Incluso me reuní con Nick Cage en el set de Cara a cara porque quería que interpretara al Espantapájaros. Francamente, me estaba quedando sin villanos. En ese momento yo iba por todas partes del mundo haciendo la promoción, porque obviamente no teníamos Skype ni el equipo para hacer entrevistas a distancia y la verdad es que hubo muchas críticas a Batman y Robin. Pero hice mi trabajo. El golpe me llegó cuando estaba en Río, cortando la cinta de inauguración de otra tienda de artículos de Warner Bros y solo pensé… ¿Qué mierda está pasando? Así que me fui de vacaciones a México y llamé a mis jefes y les dije que no podía hacer otro Batman.

Pensarías que se negaron a dejarme hacer otra pero no fue así, las licencias, juguetes y pijamas habían generado ventas astronómicas. Era yo el que necesitaba salir de ese asunto de crear la película taquillera del verano, por mi propia cordura.

—Así que, de algún modo, te cuestionaste a ti mismo.

—Bueno, tuve uno de esos momentos de telenovela mala mientras estaba en Río. Me miré al espejo y dije: “¿Por qué querías ser director?”. Recuerdo haber comenzado como un diseñador de disfraces que ganaba 200 dólares a la semana antes de querer ser director. Y yo estaba allí pensando, ¿por qué quería hacer esto? Fue porque crecí detrás de una pantalla de cine cuando era un niño, antes de la televisión. Me encantaban las películas y quería contar esas historias. Así que dije, volvamos a lo básico, salgamos de aquí. Fue muy difícil dejar Warner Bros, fue muy doloroso porque había sido mi casa durante mucho tiempo.

—Volviendo a Batman y Robin, debió de ser difícil de hacer teniendo en cuenta cómo era entonces la situación de las películas de superhéroes comparada con la de la época actual. El manual para hacer una buena película de superhéroes sólo estaba escrito en parte.

Bueno, sí, no había muchos superhéroes en las películas. Richard Donner había hecho una gran versión de Superman con elementos bastante estadounidenses, cercanos a la visión de Douglas Coupland, que fue una gran sensación y fue épica. Pero Marvel realmente cambió todo con Spiderman, un personaje fabuloso a cuyos orígenes fueron muy fieles con Tobey Maguire. Tan jovial e inocente como el cómic original. Yo debo reconocer que estaba un poco fuera en ese momento y no me di cuenta, pero ahora reconozco que Tim le había dado una vida increíble a Batman y Jack Nicholson fue genial. Y Kim Basinger, bueno, ¿qué se puede decir? Ella era Kim Basinger, con música de Prince y todo. Yo estaba muy ocupado con promociones y viajes ya que hacía una película cada año. Intentas llegar a estas otras películas, intentas verlas todas, pero no creo que estuviera en contacto con el mundo de los superhéroes en ese momento.

—¿Hay algo que alguna vez quisiste decirles a los fans que fueron a ver Batman y Robin esperando algo diferente?

—Obviamente tenían las expectativas muy altas después de Batman Forever. Pero quizás también era una época mucho más inocente, no lo sé. Sólo sé que siempre voy a ser conocido por los pezones de Batman por culpa de Batman Forever.

—Sí, me interesa el tema de los batpezones. Por favor, háblame de ellos.

—¡Ja! Vivimos en un mundo tan sofisticado que dos piezas del tamaño de gomas de borrar, esas pequeñas protuberancias, se convierten en un problema. Los van a poner en mi lápida, lo sé.

—¿Fue tu decisión?

—Bueno, los hizo José Fernández, el principal creador de los diseños del film. Si nos fijamos en Batman y Batman regresa, fue el genio de Bob Ringwood quien creó esos trajes, pero cuando llegamos a Batman Forever, el látex y las técnicas para modelarlo ya se habían vuelto muy sofisticadas. Si observas a Michael Keaton en el primer traje, notarás lo grande que es. Era genial, pero también era lo mejor a lo que podían aspirar en ese momento. Cuando salió Batman Forever, el modelado de látex se había vuelto mucho más avanzado. Así que les dije: “Vamos a hacerlo anatómico” y les proporcioné fotos de las estatuas griegas y los dibujos anatómicos increíbles que ves en los libros de medicina. Hizo los pezones y cuando los miré, pensé, “esto es genial”.

¿Realmente le molestó tanto a la gente? ¿Te molestó a ti?

—Fue tan diferente en comparación con lo que estábamos acostumbrados a ver en un traje de Batman que simplemente se me quedó grabado en la memoria.

—Nunca me imaginé que eso pasaría. En serio. Quizá pequé de ingenuo, pero todavía estoy contento de haberlo hecho.

—Supongo que fueron este tipo de cosas las que enfurecieron a los fans, incluso el Batman más alegre y colorido que retrataste.

—Espero que ningún fan pasara de Batman después de ver mi película. Cuando me llamaron para hacer Batman Forever, dije que era la franquicia de Tim Burton. En ese momento el personaje de Danny Devito, el Pingüino, estaba causando alboroto entre los padres. Además, Michelle Pfeiffer con su maravilloso traje de bondage no ayudó al asunto. La gente en todo el país se estaba oponiendo a todo. Tim, que es un gran amigo mío, me rogó que tomara la franquicia debido a la presión; estaba listo para marcharse. Lo que es interesante para mí es que si ves la versión de Tim y la mía, puedes ver cómo los espectadores eran más inocentes entonces.

Si ves las películas de Tim y mis películas, entenderías lo inocente que era el público cuando exigían un Batman más familiar. Entonces, cuando ves la trilogía de Christopher Nolan, sobre todo la última película, que trata verdaderos problemas de clase y económicos, ves cómo el público ha cambiado en el hecho de que pueden aceptar y quieren temas cada vez más oscuros.

—Aparentas estar muy relajado al respecto, parece que todo lo que se dice en internet, las puntuaciones de Rotten Tomato, las críticas, no te han molestado.

—Bueno, seguí haciendo películas y no tuve un colapso nervioso.

Woody Allen, uno de mis muchos mentores, dijo en una ocasión que era mejor no leer las críticas que te hacen porque para creer lo bueno, tendrías que creer lo malo; y cuando te odian, recuerdas cada horrenda palabra hasta el día de tu muerte. Fue un gran consejo, porque cuando hice St., punto de encuentro en 1985, recibimos páginas y páginas de reseñas y no tuve una sola buena crítica en todo Estados Unidos. Cero. Después de eso, mucha gente acabó viendo la película y sentí que no necesitaba aprobación. Nunca fui un director aclamado por la crítica y eso fue liberador.

Pero aún así, me disculpo.

—¡Gracias!

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