No ha habido historia. El primer partido de las Finales de la NBA solo ha tenido un color, el blanco de las camisetas de los Golden State Warriors, que han dominado con claridad a los Cleveland Cavaliers en un duelo que solo ha mantenido la incertidumbre en el primer cuarto y que ha acabado con un rotundo 113-91.

La defensa del equipo de Tyronn Lue ha hecho aguas contra los californianos, que a pesar de su discreta noche en el triple han engordado con facilidad su casillero de la mano de Kevin Durant primero (38 puntos) y de Stephen Curry después (28).

LeBron James (28), Kyrie Irving (24) y Kevin Love (15) han planteado algo de resistencia de forma intermitente, pero la escasa ayuda de sus compañeros (24 puntos entre los otros ocho jugadores de los Cavs) han lastrado decisivamente las opciones visitantes.

El primer cuarto ha hecho pensar en un duelo mucho más igualado. A través de un James muy enchufado, los Cavaliers respondían a cada golpe de los Warriors, que intentaban la escapada apoyados en la omnipresencia de Durant. Los ataques se imponían a las defensas y el conjunto de Tyronn Lue mantenía las espadas en alto al final del primer cuarto (35-30).

Sin embargo, era evidente que Cleveland iba a tener problemas si no ajustaba su defensa y contenía su hemorragia en las pérdidas de balón. Los Cavs, que habían mejorado mucho atrás respecto a sus prestaciones en la ‘regular season’ (de la 16ª defensa habían pasado a ser la tercera en la postemporada), no pudieron mantener esta progresión ante unos Warriors que si destacan por algo es por la variedad de sus recursos ofensivos. A la que a los locales han empezado a entrarles los triples, el partido ha empezado a romperse. James estaba muy solo, como demuestra que alcanzara los 17 puntos cuando el resto de sus compañeros acumulaban 19. Mientras tanto, Durant seguía martilleando el aro local y, con seis mates ya en la primera mitad, dejaba a su equipo bien colocado al descanso (60-52) para el asalto a la victoria en la segunda mitad.

Los Cavaliers podían darse por satisfechos, pues tras su discreta primera mitad se mantenían a tiro a la espera de que despertaran jugadores importantes que parecían en estado de letargo, como J.R. Smith o Tristan Thompson. Pero lejos de suceder eso, lo que ha pasado tras el descanso es que ha explotado Stephen Curry. Los triples del base de los Warriors han empezado a dinamitar el partido (73-52) ante un rival que acumulaba 15 pérdidas por solo dos de los californianos. Todo le salía en esos minutos a los de Mike Brown, que incluso han visto como el tosco Zaza Pachulia convertía dos tiros casi de espaldas al aro.

James e Irving han liderado un parcial de 0-6 que parecía devolver aCleveland al partido (80-68), pero Kevin Durant no estaba dispuesto a permitir que los Cavs volvieran al partido y con cuatro puntos seguidos ha enfriado el intento de rebelión de los visitantes. Seis puntos seguidos deDraymond Green han supuesto la sentencia al llevar el marcador a una máxima diferencia de 24 puntos (93-69) a poco del final del tercer cuarto.

El último período ha sido un mero trámite, con Mike Brown y Tyronn Lue dando entrada a los menos habituales para dosificar a sus estrellas de cara a los próximos partidos. El primer asalto se lo han llevado los Warriors con claridad pero esto es muy largo y el ejemplo de las dos últimas finales entre ambos equipos, con el campeón llevándose los tres últimos partidos tras haber estado por detrás tras tres o cuatro duelos, está ahí para recordarnos que todo puede cambiar en solo unos días. La madrugada del domingo al lunes, segundo asalto también en Oakland.

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