A pesar de haber nacido juntos hace 14 meses, los hermanos Jadon y Anias no se habían podido ver bien. Estos dos bebés vinieron al mundo unidos por sus cabezas. Y tras una intervención de 27 horas de duración, el pasado 13 de octubre los médicos les pudieron separar. Fue entonces, por fin, cuando los dos se pudieron mirar a los ojos.Un momentazo que capta esta fotografía publicada por sus padres en Facebook.

Jadon y Anias han pasado unidos toda su corta vida. Estos dos hermanos estadounidenses, nacidos en Chicago, vinieron a este mundo unidos por sus cabezas. Desde entonces, los dos han hecho todo a la vez. Excepto andar o gatear, a que su rara condición se lo impedía. Pero tras una cirugía que duró 27 horas -una de las más cortas en este tipo de intervenciones- los dos por fin pueden hacer una vida separada.

Tras la operación, Jaden se encuentra perfectamente. Es el más movido de los dos y ya ha empezado a gatear, y eso que ha pasado menos de un mes y medio desde la separación. Por su parte, Anias, que ya tenía problemas serios de salud antes, no para de encadenar enfermedades por culpa de su debilitado sistema inmunológico.

El doctor Philip Goodrich, responsable de su caso, espera que Anias se recupere pronto. A pesar de que la operación fue un éxito, siempre tuvo sus reservas. “No creía que fuese una buena idea del todo separarlos ahora”, asegura en una entrevista concedida a la CNN

Los dos hermanos nacieron en 2015 en Chicago, en un parto por cesárea. Su madre, una mujer de 37 años llamada Nicole, asegura que era muy feliz con sus hijos así, unidos. Pero para que pudieran tener una vida más normal viajó junto a su marido al hospital Montefiori de Nueva York, en donde les operaron para separarlos. En total, la intervención, extremadamente compleja, les ha costado 2,5 millones de dólares (2,3 millones de euros).

El trastorno con el que nacieron sus hijos de llama gemelos craneópagos y se da en uno de cada dos millones de nacimientos de gemelos. De todos ellos, solo sobreviven al parto un 60%. Y de los que llegan con vida a este mundo, un tercio fallecen en tan solo 24 horas. De ahí lo milagroso del caso de Jadon y Anias.