Ha pasado un año de aquel lamentable día, pero el dolor sigue siendo el mismo, incluso peor.

Cassidy Trevan, residente en Melbourne, Australia, tenía apenas 13 años cuando fue conducida por dos supuestas amigas a una casa; allí la esperaban dos compañeros de clase, todos ellos adolescentes. Y allí fue violada despiadadamente.

Pero ahí no acaba la historia. Y ahora no se sabe qué fue lo peor: si el acto mismo de tener sexo por primera vez y a la fuerza con dos sujetos a los que no amaba, o el acoso constante de que fue víctima esta jovencita en los días y semanas posteriores.

Los pasillos de la escuela donde estudiaban y los interminables corredores de las redes sociales vieron correr miles de comentarios en su contra, ofensas, ataques indiscriminados o, en el más sutil de los casos, simplemente la ironía de quienes siempre supusieron que Cassidy había sido la causante de todo.

De nada sirvió que la familia Trevan decidiera mudarse a otra parte de la ciudad. Las alargadas ramas de la red de redes no entienden de barreras ni de distancias. Apenas abría los ojos y encendía la pantalla de su computadora, la adolescente era testigo de la avalancha de insultos.

Hasta que Cassidy Trevan no pudo más y se quitó la vida.

Ahora, un mes después de su muerte, su madre divulgó nuevas fotos y una conmovedora carta que la joven redactó dirigida a sus excompañeros, tratando de impedir que su tragedia se repitiera.

Estas fueron las últimas palabras de Cassidy:

“Fui estudiante en la escuela (nombre omitido) y fui violada por algunos alumnos que aún continúan acudiendo al centro. Sé que probablemente esto suene a que quiero llamar la atención, pero no es así. Tengo muchos motivos para escribir esto y los explicaré a continuación.

Mi objetivo es alertar a otras personas (sobre todo a estudiantes, pero también a los padres) sobre lo que ocurre, porque estoy preocupada. Si ellos pudieron hacerme algo así a mí, podrán hacérselo a otros niños. Ustedes tienen el poder para frenar esto. Recuerden que las personas que me hicieron esto eran estudiantes de esta escuela, es difícil de creer, lo sé. Pero es la verdad.

No hago esto para vengarme de los alumnos que me violaron, ni de los que organizaron la violación, ni de los que me acosaron por ello o se burlaron de mí por haber sido violada. Tampoco lo hago para llamar la atención como dije antes, eso quiero dejarlo claro.

Hago esto por los más de 1.500 alumnos de entre 7 y 12 años que acuden a esta escuela y necesitan que les advierta. A mí me pasó esto y el personal del colegio no hizo nada para ayudarme. Ahora es mi deber advertirles a todos y contarles lo que ocurrió.

También hago esto por mí. Después de un año y medio quiero que me dejen en paz. Es sorprendente cómo tantos alumnos de esta escuela han escuchado historias de mí, historias que aún hoy se siguen difundiendo. Todavía me siguen llegando a Facebook mensajes de estudiantes que me llaman prostituta. Me he cambiado de escuela, me he mudado de casa y todavía siguen contactando conmigo para acosarme.