El espantoso crimen cometido por un adolescente hondureño que decapitó el lunes a su madre ha sacudido a Carolina del Norte. La investigación del caso ha revelado que el joven mostró sangre fría al llamar al 911 para confesar lo que había hecho.

Según la agencia AP, Oliver Funes-Machado, de 18 años, sostuvo una conversación de aproximadamente 17 minutos con operadores del 911 describiendo con calma lo que había ocurrido.

El joven confesó haber decapitado a su madre, que su padre estaba fuera de casa en ese momento y que estaba acompañado de sus hermanos de 2 y 4 años. “No se preocupen, no los voy a matar”, aseguró al operador, que en el fondo escuchaba el llanto y los chillidos de los menores.

“¿Por qué mataste a alguien?”, le preguntó el operador, a lo que el joven contestó “por que quise”, según documentos obtenidos por AP.

Cuando la policía llegó al hogar en la localidad de Zebulon, a unas 30 millas de la capital del estado, Raleigh, encontraron al joven cuchillo en mano y con la cabeza de su progenitora en la otra.

El nombre de la víctima, Yesenia Beatriz Funez Machado, de 35 años, fue revelado por su segundo hijo, de 14, quien estaba en la escuela cuando sucedieron los hechos.

El joven, que afronta cargos por asesinato en primer grado, sufre de problemas mentales -que no precisó- y tomaba unos cuatro medicamentos para tratarlos, advirtió su defensor, C. Boyd Sturges III.

Oliver Funes-Machado, de 18 años, avisó a la policía que le había cortado la cabeza a su madre, de 35 años.

Cuando acudieron a su llamado, este lunes 6 de marzo, el joven estaba con un cuchillo de carnicero en la mano y la cabeza de su progenitora en la otra.

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