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Twitter en problemas: ¿podrá renacer o comenzó su agonía?

La realidad de Silicon Valley no difiere de la de Wall Street, donde cualquier empresa, no importa cuan prometedora, mesiánica, disruptiva o revolucionaria, está sujeta a desaparecer y eventualmente caer en el olvido.

Distintos casos a lo largo de la última década han servido de recordatorio para muchos gigantes tecnológicos que se creían demasiado poderosos para “pasar a mejor vida”, y sin lugar a dudas uno de los momentos bisagra en la historia desde el surgimiento de Internet y la explosión de la industria tecnológica, con start-ups que se calcula fracasan en un 90% de los casos, ha sido la explosión de la burbuja de las punto com.

Este estadío estuvo marcado por un período de crecimiento en los valores económicos de empresas creadas con la red global como foco y la consecuente corriente especulativa que tuvo lugar desde 1997 hasta 2001, cuando el mercado se encargó de barrer con miles de prometedores sitios web.

Más recientemente las redes sociales han experimentado un proceso similar, más allá de que nadie dude de que han llegado para quedarse y cambiar por completo la forma en la que vivimos desde cómo nos relacionamos con otros hasta cómo gastamos nuestro dinero, conseguimos trabajo y básicamente nos presentamos ante “el mundo”, con distintos intentos fallidos que han marcado el camino para que nuevas start-ups no cometan los mismos errores.

Entre las plataformas que han pasado por el mundo digital sin pena ni gloria se encuentran Google +, la respuesta tardía del omnipresente buscador a la poderosa Facebook, la cual falló rotundamente al no brindar una experiencia superadora para la de la red social de Mark Zuckerberg.

Orkut fue otro engendro de Google, convertida en una de las primeras plataformas sociales online nacida en 2004, incluso anticipándose a Facebook, pero una mezcla de factores entre los que se encontraban una velocidad de respuesta por debajo de lo esperada, el hecho de no poder encontrar los perfiles sociales mediante motores de búsqueda o el no contar con opciones para compartir los posteos como su competidor, hicieron que la red social sólo ganara tracción en Brasil e India por un período corto hasta que Facebook tomó control total a nivel global.

MySpace es otro claro ejemplo de una red social que parecía demasiado poderosa para caer. Lanzada con bombos y platillos en 2003, fue adquirida en 2005 por News Corporation por la friolera en su momento de 580 millones de dólares.

De 2005 a 2009 fue la red social más importante del mundo, incluso superando en 2006 a Google como el sitio más visitado de los Estados Unidos. La llegada de Facebook marcó su ocaso y nunca pudo recuperar su popularidad, con el foco puesto en contenidos musicales más que en las relaciones generadas en el plano digital. Los esfuerzos de sus desarrolladores se concentraron más en generar ingresos mediante publicidades que en crear una plataforma social integral per se, dejando de lado los intereses reales de sus usuarios.

El caso de Twitter, la red social basada en San Francisco nacida hace una década que se caracterizó desde el comienzo por ser para el colectivo popular la más “respetable” siendo utilizada por políticos, comunicadores y celebridades para transmitir en 140 caracteres o menos mensajes simples, concisos y directos cambiando por completo la forma en la que empresas e individuos se relacionan con consumidores y seguidores.

Con más de 313 millones de usuarios activos a junio de 2016 e ingresos netos reportados para 2015 de 521 millones de dólares, la red social que popularizó hasta el hartazgo el verbo “tuitear” se encuentra atravesando un período de transición en el que su futuro está en juego.

El reciente anuncio oficial de que la empresa cerraría definitivamente la apliacación Vine puso en alerta a expertos de la industria que aseguran que podría ser el primer gran indicio de la eventual desaparición de Twitter.

La plataforma de sólo tres años de vida sirvió como base para que miles de ignotos y jóvenes aspirantes a comediantes y actores saltaran a la fama mediante videos de sólo seis segundos que en muchos casos superaban en creatividad y uso del humor a muchas producciones de alto presupuesto desarrolladas por medios reconocidos, ayudando a alimentar sin lugar a dudas la nueva tendencia en la que los contenidos nacidos desde y para las redes superan en muchos casos a los desarrollados en televisión y otros medios tradicionales que van camino a un replanteo integral de su modelo de negocios para poder subsistir.

El anuncio del cierre de Vine fue hecho sólo horas después de que Twitter confirmara que realizaría un significativo recorte a su plantilla laboral en un esfuerzo desesperado por ser rentable. Los motivos detrás de la decisión de poner fin a la apuesta de incorporar videos a la red social no fue declarada explícitamente pero analistas aseguran que, a pesar de que Vine gozaba de considerable popularidad, no contaba con una visión de producto clara y la falta de capacidad de mantenerse a la altura de competidores estrella como Snap Inc. le auguraban un futuro incierto a corto plazo.

Los recientes anuncios vinculados a Vine no hacen más que resaltar las similitudes con el status de Twitter, gigante que bajo el mando de su controvertido CEO Jack Dorsey quien se encuentra en una encrucijada que lo obliga a preparar a la empresa que ayudó a crear para una inminente adquisición por parte de algún gigante de los medios a definir, intentando en el proceso pulir lo más posible a Twitter mediante una sucesión de medidas de ajuste que le permitan aparentar ser irresistible ante potenciales interesados en sumarla a su portfolio.

Cuando Twitter adquirió Vine en 2012 por una suma estimada en 30 millones de dólares, el mercado de las apps de video estaba compuesto por una infinidad de opciones pero la red social de los 140 caracteres esperaba apalancarse en su vasta red de usuarios para hacer despegar a Vine, cosa que nunca terminó de suceder en la realidad permaneciendo como una app de culto utilizada por una comunidad muy reducida.

La tremenda popularidad de Snapchat fue uno de los factores claves que colaboró con el deceso de Vine, convertida en la red social con mayores expectativas de crecimiento del mercado, siendo la preferida del codiciado segmento de millenials al que todos apuntan a conquistar hoy día, pero que pocos logran interpretar con éxito y descifrar de manera efectiva sus confusos gustos y preferencias.

El hecho de que la plataforma hermana de transmisión de video en tiempo real Periscope también propiedad de Twitter haya capturado mayor atención por parte de los altos mandos de la empresa probablemente también ayudó a tomar la decisión final de desprenderse de Vine, sobre todo con el reciente cambio de dirección de la red social, ahora concentrada en la transmisión en vivo mediante su plataforma de contenidos deportivos como los juegos de la NFL y los debates presidenciales de la campaña todavía en curso.

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