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La extraña enfermedad que convierte al sexo en un infierno para los hombres

El síndrome de enfermedad postorgásmica (POIS) es un extraño trastorno que afecta exclusivamente al género masculino y que se manifiesta después de tener un orgasmo en forma de fatiga extrema, confusión, dificultades de memoria, alteraciones en el estado de ánimo, fiebre, diarrea y dolor ocular, entre otros síntomas, informa el portalPlayGround. Sus efectos se pueden prolongar durante días.

El POIS fue descubierto en 2002 por la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y se calcula que actualmente afecta a unas 450 personas en todo el mundo. El estudio más reciente, en el cual participaron 45 hombres afectados, ha revelado que lo más probable es que se trate de una alergia al semen, aunque también se manejan las hipótesis de una disfunción de la hipófisis o de problemas de testosterona.

“Sientes como que tienes demencia”

“Imagínate que vas a trabajar y de repente sientes como que tienes demencia. No puedes recordar dónde has puesto las cosas, tu jefe te está gritando y tú no tienes ni idea de por qué”, cuenta David, afectado por la enfermedad.

“Cuando peor lo pasaba era en el colegio, donde si tenía un sueño húmedo sabía que iba a suspender el siguiente examen”, relata. Además, este trastorno, más allá del malestar que provoca, afecta directamente a las relaciones sociales y de pareja.

¿Enfermedad sin solución?

“Es el tipo de problema del que las personas no son conscientes. Mucha gente puede tenerlo sin que ni siquiera lo sepan“, indica Barry Komisaruk, director de un programa de investigación sobre el POIS en la Universidad de Rutgers (Estados Unidos). Komisaruk defiende que la causa de la enfermedad reside en que el vago, un nervio craneal que se encarga de comunicar los impulsos al resto del cuerpo, está atrofiado.

La disparidad de síntomas provoca que el tratamiento sea muy complicado. El portal apunta que los afectados “prueban con tratamientos a base de vitaminas y parches de testosterona, además de eliminar de su dieta todos los lácteos”. “Desesperados, también toman sedantes y antibióticos de todo tipo en busca de alguno que les pueda servir”, indica. Sin embargo, el único remedio que funciona de forma absoluta es la abstinencia.

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