El Real Madrid, actual campeón, y el Bayern Múnich querrán confirmar el martes su triunfo en los octavos de final de la Liga de Campeones, tras haber ganado en la ida respectivamente a Nápoles (3-1) y Arsenal (5-1).

Entre los dos “desafiantes”, Nápoles es el que puede tener más esperanzas. Con su precioso gol en campo contrario, inscrito en el Santiago Bernabéu, los napolitanos solo tienen que ganar por 2-0 para clasificarse.

Simple sobre el papel, ese resultado parece ser más difícil de realizar al ver la goleada del Real Madrid en Eibar (4-1), después de varios resultados decepcionantes tras la victoria por 3-1 en la ida.

“El del Nápoles es un estadio que siempre presiona mucho, pero si estamos concentrados y entramos con intensidad irá bien. Tenemos que estar unidos para pasar a cuartos”, dijo el centrocampista colombiano del Real Madrid James Rodríguez, tras la victoria frente al Eibar.

Benzema fue el héroe de su equipo el sábado frente al Eibar con un doblete, mientras Cristiano descansó y Bale no pudo jugar por sanción, por lo que ambos llegan descansados a Nápoles.

El francés es, además, el mejor goleador del Real Madrid esta temporada en la Liga de Campeones con cinco tantos.

La BBC saldrá al campo con la misión de meter al menos un gol que dé más tranquilidad a los blancos, frente a Nápoles que buscará la portería defendida por Keylor Navas.

Pero Nápoles ha tomado confianza tras su triunfo del sábado en campo de la Roma (2-1), con el belga Dries Mertens en forma, que muestra su capacidad de goleador jornada tras jornada, y el apoyo del ruidoso público del estadio San Paolo, por lo que tiene razones para creer.

Ruidoso San Paolo

“Toda la ciudad espera este partido, ya lo siente. Los aficionados nos van a ayudar muchísimo y estoy seguro de que el grito de ¡Campeones! se oirá hasta en Turín”, declaró el capitán eslovaco del Nápoles, Marek Hamsik, este lunes en rueda de prensa.

Los napolitanos esperan que no vuelva a cumplirse el único precedente anterior cuando el Real Madrid de Emilio Butragueño eliminó al Nápoles liderado por Maradona en la primera ronda de la Copa de Europa de la temporada 1987/1988 (2-0, 1-1).

Para el Arsenal, todo es más complicado. Desde la demostración del Bayern en la ida (5-1), los Gunners no han calmado a sus aficionados, sobre todo el último fin de semana contra Liverpool (derrota 3-1) y Arsène Wenger no cesa de ser cuestionado por sus decisiones tácticas.

Al contrario que su homólogo Carlo Ancelotti, que lleva un buen ritmo en el Campeonato de Alemania.

Arsène Wenger necesita un milagro. El reinado del entrenador del Arsenal, con malos resultados en la Premier, parece aproximarse a su final cuando se perfila también su eliminación de su equipo en octavos de final de la Champions.

La crisis se agudiza para Wenger, que termina contrato en junio, tras 21 años de reinado.

En el campeonato, Arsenal ha perdido en tres de sus cuatro últimas visitas, cayendo contra el líder Chelsea a principios de febrero (3-1) y Liverpool esta semana. Derrotas que despertaron las críticas, cuando se perfila otra temporada sin títulos y una eliminación prematura en la escena europea.

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